La tragedia del vuelo 508. Sobreviviendo al Amazonas.

Octubre 9, 2008

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Juliane Köpcke, una adolescente alemana que trataba de seguir los pasos de sus padres como zoóloga, sufrió a finales de 1971 una de las experiencias de supervivencia más insólitas del siglo XX. Sobrevivió a la explosión en pleno vuelo del avión en el que viajaba y a una caída libre de más de 2000 metros. Pero la historia no acababa sino de empezar. La jungla amazónica la deparó 10 días de aventura y lucha por encontrar, en soledad, el camino de vuelta a casa. Esta es la crónica.

Bosque tropical del Amazonas . Fuente:yannarthusbertrand.org

El viaje.

..Aeropuerto Jorge Chávez (Lima, Perú). 24 de diciembre de 1971. Otra Navidad tan blanca en las historias infantiles como cálida y desapacible en el altiplano peruano. 24 grados entremezclados con nubes chaparras y corrientes andinas. María y su hija Juliana están prestas a embarcar en su vuelo destino ciudad de Pucallpa, en plena Amazonia Peruana.

Estaba muy contenta de terminar el curso y visitar a papi’ en su nuevo trabajo. Me prometió íbamos a clasificar juntos las fichas de insectos y coleópteros andinos: cucarachas de 20 centímetros, hormigas urbícolas y nuevas especies de mariposas. Orgullosa estaba de mi reciente graduación y de poder pasar junto a mi familia los tres meses de ‘estación biológica’ que correspondían a mis padres como responsables del nuevo programa de investigación de historia natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde ambos trabajaban. Otra vez unas vacaciones en plena selva amazónica con los mejores profesores de ciencias naturales del mundo. ¡Qué más podía pedir!

El vuelo 508 partía con retraso. La compañía LANSA (Líneas Aéreas Nacionales S.A.) no se caracterizaba por el cumplimiento estricto de los horarios establecidos. Hacía poco había perdido dos de sus tres aviones y los requerimientos de seguridad y compromisos administrativos lastraban los tiempos comprometidos. Hans, el marido de María, hubiera preferido que volaran con Faucett Perú, de mayor prestigio y resolución, pero una semana antes de la reserva carecía ya de billetes.

El mismo Lockheed Electra L-188 fotografiado en Líma un par de años antes del accidente

Recuerdo un paisaje espectacular y muy cercano, claros y nubes dejaban paso a los colores perennes de la jungla. Esponjas verdes, quietas, tan mullidas como densas no dejando entrever un ápice de tierra. Todo era armoniosamente bello y acompañaba mis sentimientos de júbilo prevacacional. Mi madre complacía mi sonrisa con una mano sobre la mía. Con ella a mi izquierda y el paraíso a la derecha me sentía poderosa, dichosa. Una reina

Poco a poco los claros eran los menos y las nubes se agrisaban, el movimiento de la aeronave acompasaba los pasadizos cada vez más esponjosos. La luz dejó de entrar con intensidad por mi óculo, difuminando las sombras y el semblante de nuestra vecina, acongojada y presa de manos y pánico desde que partimos de Lima.

El traqueteó derivó en pequeñas sacudidas y éstas en latigazos asumibles. El repentino silencio humano en el tubo metálico dio paso a los sonidos grotescos de la máquina. Algunos maleteros vomitaron objetos personales dejando caer las viandas de nochebuena sobre nuestras cabezas. Mientras, pitidos y crujidos indescifrables precedieron a una voz que para entonces sonó divina:

“Señores pasajeros les informamos que la zona de turbulencias que estamos atravesando se debe a una importante tormenta sobre la selva Amazónica. Abróchense los cinturones…”

El alivió debutó con un suspiro generalizado, no así los movimientos cada vez más bruscos de la máquina. Yo fijaba la vista en el motor derecho como recurso virtual a mi falta de apoyo físico. La fría humedad de la mano de mi madre delataba su consabido sufrimiento.

En ese punto, el viaje se tornó en la aventura de mi vida cuando una inmensa y cegadora luz atravesó la hélice que yo contemplaba. El avión se escoró rápidamente y comenzó a caer picado gobernado ahora únicamente por la ubicua gravedad.

La causa del accidente responde a un patronaje típico de la aviación comercial bajo tormenta. El piloto habría estado volando a altura media para evitar el cielo denso y así poder vislumbrar la pista de aterrizaje, cuando una ráfaga de aire descendente habría empujado y desequilibrado la aeronave produciéndose la fractura posterior debido, probablemente a algún rayo y a la baja calidad de unos materiales sin el mantenimiento preciso que se merecía la última nave de la LANSA: Un Lockheed Electra L-188 turbopropulsado.

Todo trascurría lento para el recuerdo pero raudo en su desarrollo. El avión se partió en dos justo delante mía a unas filas de la cola, por momentos la ingravidez acompañó la sensación de vértigo de un abismo visible a nuestro alrededor. Mi madre desabrochó forzada su mano de la mía para no volver a tocarla viva nunca más. El aterrador sonido de las turbinas que ahora se alejaban era de despedida y el fuerte olor a combustible desparramado me mantuvo lúcida hasta poco antes del impacto. Me esperaban 2000 metros de caída libre antes de llegar a ‘mi’ alfombra verde.

Recreación de los hechos para la película “Milagro en el Infierno Verde” de Giuseppe Scotese

Juliana estaba encadenada al asiento cuando éste se desprendió del fuselaje, lo que le salvó la vida. Según la investigación posterior el centro de gravedad del conjunto pasajero-asiento determinó la posición protectora durante la caída sobre una ladera muy tupida y densa unos 2 kilómetros por debajo del avión. La inclinación de la montaña acompaño la trayectoria (efecto trampolín de esquí) y el asiento sirvió de coraza para mitigar los latigazos de las copas de los árboles.


Me desperté sentada en el mismo asiento, como iniciando otro viaje pero, esta vez, al infierno. Había tres cuerpos desmembrados a mí alrededor, creía que se trataba de una pesadilla y me volví a dormir por unos instantes. Cuando creí volver en sí me atraganté de realidad. Cuerpos inertes colgaban de los árboles, hierros, asientos, ropas y maletas desparramadas por la selva, humo, mucho humo y crepitar de combustiones desperdigadas hasta donde la espesura de la jungla dejaba distinguir. Estaba sola, muy sola y desconcertada. Tenía 17 años.

Me tomé un tiempo para incorporarme física y mentalmente a mi nueva angustia. Aturdida y muy mareada concluí que no tenía grandes heridas, apenas unos cortes en la pierna y en el ojo y un dolor fuerte en clavícula y rodilla, nada que no me permitiera deshacerme de las ataduras del asiento para ponerme en pié. Tan sólo unos cuantos pasos sin gobierno y rumbo me separaban de la peor imagen de toda mi vida. El cuerpo inerte de mi querida madre… Agarré su mano y cerré los ojos esperando que el tiempo diera, por primera vez, un pequeño paso atrás. ¿Soñaba?… ¿Vivía?….No sabía.

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La aventura.

Juliana estaba perdida en algún lugar de la selva entre Lima y Pucallpa. Tenía la clavícula fracturada y un ligamento de su rodilla derecha seccionado. 77 de los 91 pasajeros del último vuelo del Lockheed Electra L-188 habían fallecido en el accidente y también otros 13, incapaces de sobrevivir a la selva. Los restos del percance estaban desperdigados en un área de unos 15 kilómetros. Sin visibilidad más allá de las copas de la densa arboleda amazónica.

restos de la cabina de la nave siniestrada

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Nada puede superar el terrible dolor que sentía por entonces. Era el momento de sobrevivir o entregarse a los caprichos del destino, a los encantos del azar. ¿Por qué me tocó a mí vivir esa experiencia? ¿Por qué sobrevivir así es más doloroso que morir allá arriba? Las preguntas duraron lo que tardé en escuchar la voz de mi padre, lo que tardé en recordar su abrazo, su olor, su inmenso cariño, su increíble hazaña de llegar, a pie, de Recife (Brasil) a Lima (Perú) durante todo un año. No estaba ya sola.

Aprendí de mi padre el amor por la naturaleza, la vida y costumbres de muchos de los seres que ahora me rodeaban. Un año y medio viviendo en la ‘estación biológica’ hacían de aquél lugar un sitio no tan extraño para mí. Sabía imitar el sonido de la tarántula. Había estado oteando nuevos pájaros apenas hace unos meses, coleccionando insectos anónimos hasta el bautizo paterno.. Estaba en casa y mi padre me esperaba para la cena….

Después de comer algún fruto y los restos de alguna vianda que encontró, abandonó el lugar de la tragedia tras observar la llegada de los primeros carnívoros depredadores. Siguiendo las directrices de su padre buscó la fuente de agua más cercana para seguir su curso y buscar ayuda. Lo que Juliana no sabía es que se encontraba a más de 600 Km. de cualquier núcleo habitado.

Antes de la primera noche encontré un pequeño manantial que me sació de agua y esperanza parar seguir un curso. Aproveché un pequeño barranco para pasar mi primera noche y guarecerme de la incipiente lluvia. ¡Había sobrevivido a mis miedos!

26 de diciembre. Se me acabaron los caramelos y golosinas que encontré arriba. No volví a comer nada en la selva. El temor por comer los frutos silvestres venenosos que me enseño mi padre me llevó a ignorar la llamada gástrica. Seguí caminando con el mismo sentido que el agua, buscando mayores flujos.

Dos días más tarde la luz seguía atrapada en aquél ‘techo verde’. Nada parecía cambiar en el paisaje salvo mi ánimo y el tipo de canto de algún que otro pájaro. Reconocí entonces el sonido de uno cuyo hábitat sabía se movía cerca del bosque bajo, al lado de ríos algo más caudalosos. El Uirapurú es un bello pájaro que canta sólo al amanecer y al anochecer, cuando está construyendo su nido haciendo callar al resto de aves de su entorno. El gran río estaba cerca.

1 de enero. El río era ya ‘nadable’. Los reptiles y animales se apartaban a mi estela lo que me sugería posible presencia humana. Me pasé el día nadando y flotando a merced de la corriente, procurando no sumergir las heridas abiertas para no convocar el festín de las pirañas. Mis piernas no daban ya para andar ni aguantar mi peso. Débil y exhausta varé en una de las orillas arenosas dejándome llevar por la inconsciencia. Al despertar divisé una vieja barca escorada en la ribera. ¿Era un segundo sueño?, ¿Estaba despierta?… incapaz ya de distinguir el síncope del sueño.

Alcanzarla fue todo un desafío, el cuerpo apenas respondía a estímulos. Reptando conseguí llegar a la embarcación y divisé lo que parecía ser un pequeño refugio. Dentro, al abrigo de la selva, había un motor viejo y un bidón con algo de gasolina. Sólo tuve fuerzas para derramar el combustible en la herida de mi cuello, infestada de larvas de ‘mosca tornillo’. Con la idea de fumigar la plantación de ‘mis’ gusanos caí de nuevo, derrotada por el escozor, la fiebre y el cansancio.

Juliane durante el rodaje del documental de Herzog

Los vacíos se mezclaban entonces con recuerdos y sueños y la realidad se fundía con los deseos. Las voces de mis padres amortiguaban la lasitud y el sufrimiento mientras la consciencia luchaba por discernir entre todos esos estímulos…

2 de enero 1972 Unas voces de ángeles confundieron de nuevo. Eran tres cazadores y madereros que casualmente venían a cobijarse a su refugio. Al verme tirada ahí, medio desnuda, famélica, piel a jirones y regada por la lluvia me confundieron con ‘La diosa del Agua’ un ser mitológico que poblaba las leyendas y fábulas de la zona. Como tal me trataron, proporcionándome los primeros auxilios, comida, abrigo… Tras 10 horas de navegación en su canoa, alcanzamos el puesto de salud, donde me inyectaron los primeros antibióticos y me extrajeron los más de 70 gusanos escondidos bajo mi piel. De ahí partimos a la estación misionera donde pasé tres largas semanas recuperando cuerpo y ganas. ¡Gracias!

Últimos minutos del documental “Wings of hope” de Werner Herzog con entrevista a Juliane

Juliana dio detalles precisos del lugar del accidente para movilizar a las patrullas civiles y militares y así localizar los restos. Sólo constataron el infierno y la ausencia de más supervivientes.

La aventura de Julianne Köpcke se paseó por las portadas de medio mundo: Life (E.E.U.U), Stern (Alemania) y toda Sudamérica se hizo eco de su odisea. Unos años más tarde nuestro amigo Werner Herzog ( recordando a Fitzcarraldo) produjo un interesante documental en 1999 sobre la hazaña de Juliane, titulado en castellano “Alas de esperanza”. Actualmente Juliane es una reputada bióloga y reside en Alemania.

Fuentes, citas y referencias:

Las peripecias de Julianne, noveladas en primera persona por kurioso, se pueden encontrar en cualquier listín de grandes supervivientes de tragedias aéreas. La seleccioné por ser junto al desastre de los Andes la única historia con doble ración de suerte y supervivencia: accidente+selva, también consulté aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Las fotos son de la revista Caretas

Este apunte lo consagro y se lo dedico con lazo a mi amiga Sanchesky. Reina del pánico abordo y que comparte más cosas con  Juliane de la que seguro piensa. Buena suerte.!

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Si te gustó esta historia no te pierdas las aventuras del náufrago Poon Lim o la historia de Fitzcarraldo.


¿Podrías vivir un año sin decir mentiras?

Octubre 8, 2008

ACTUALIZADO 9-Octubre:

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No dejo de encontrar retos y desafíos que rozan la esquizofrenia. Pero tampoco ignoro la sutileza de sus propósitos. Ayer envié  éste a menéame. Hoy quiero simplemente trasladar la inquietud de su planteamiento a todos vosotros.

Cathal Morrow, un periodista inglés en paro afincado ahora en Madrid, se ha embarcando en el experimento de vivir durante un año sin mentir. Cuando termine, informará de resultados y conclusiones en un libro que ya ha empezado y se titula “El Kant completo”. Haciendo referencia a la moral kantiana sobre la mentira. Dice contar ya con un editor privado llamado “The Thaler Fund” asociado al periódico The Guardian” para subvencionar el libro a cambio de la mitad de los ingresos que genere.

“Mi libro es acerca de la honestidad y la verdad. Confío en el equipo de Thaler, y ellos confían en mí. Hemos establecido los detalles de nuestra relación con un acuerdo verbal, y esto es suficiente,,  ” […] dijo recientemente Cathal

Cathal Morrow y familia. Cabecera de su Blog.

Me gustó el desafío por la dificultad que plantea. Como siempre indagué un poco para ver de qué se trata. Hay muy poca información al respecto y el blog de Cathal no ha hecho más que arrancar. No hay bases, ni grandes argumentos de partida, sólo rumores y vagos propósitos. Estoy intentando contactar con él para entrevistarle, para saber hasta dónde quiere llegar, para conocer el reglamento o código del experimento; para compartirlo con vosotros.

El primer capítulo del libro es el punto de partida a la descomunal idea. Cathal referencia constantemente a la moralidad Kantiana:

…Las mentiras son moralmente equivocadas, por dos razones: En primer lugar, mintiendo se corrompe la más importante cualidad del ser humano: la capacidad para tomar decisiones libres y racionales. Cada mentira que cuento contradice la parte de mí que me da valor ‘moral’. En segundo lugar, mis mentiras roban a los otros su libertad de elegir racionalmente […]

La idea del desafío surge, según nos cuenta Cathal en el prólogo, tras una hilarante experiencia familiar. Transcribo:

[…] Sólo cuatro días antes del 204 aniversario de la muerte de Kant , decidí hacer una visita a mi querido hermano en Manchester. Yo sabía que:

· Mi hermano estaba viviendo felizmente con su novia, que se llamaba Di.

· Hace algunos años Di se quedó embarazada de él, pero por desgracia el feto murió antes de tiempo.

· Mi hermano y Di tenían previsto casarse.

Unas horas más tarde, sólo tres días antes de la 204 conmemoración de Kant , la tragedia golpeó una vez más:

· Di tuvo un masivo ataque al corazón y falleció.

..al día siguiente, irremediablemente se puso de manifiesto:

· Di no era ciertamente Di. Él / ella se llama realmente David

¿Recuerdan el niño muerto? Oh sí:

· Toda mi familia se había apenado de su deceso

· Por lo que mi hermano incluso había producido una Web 2.0 como sitio homenaje a su ‘hija’ muerta. Todo ello producto de su retorcida imaginación […]

En el autobús de vuelta de Manchester, después de que mi hermano hubiera admitido su propia contemplación de la transexualidad, se dirigió a mí y me preguntó: “¿Qué será de mi. Voy a estar bien no ?”. Mi hermano tenía miedo, esa era la verdad de la historia. Fue una mierda de miedo, pude sentirlo.

[…] Ahora, la pregunta que se hace a menudo Kant tiene más sentido: “Imagine que es 1939, y que está ocultando algunos Judíos en la bodega de su casa. Un nazi llama a su puerta y le pregunta si está ocultando algo. ¿Mentiría al Nazi?

[…] Así que voy a hacer esta promesa. Con mi MacBook por testigo, voy a tratar de pasar 12 meses sin decir una sola mentira. Vamos a ver si Kant tenía razón después de todo. Porque hasta ahora apenas he estado viviendo el sueño kantiano. Y todavía tengo un nazi golpeando en mi puerta…

Él admite que su tarea no es nada fácil, sobre todo con su familia. Pasó por el mal trago de responder a su hijo pequeño cuestiones como:¿Dónde vive Papa Noel?. Otra dificultad, dice, es cuando la gente pregunta cosas como:¿Le estoy aburriendo?. Aunque mucho más difícil es, según Cathal, darse cuenta de lo que se miente uno a sí mismo y de lo tenue que es la verdad propia.

De momento, esperando nuevas noticias y con el escepticismo de quién plantea subir el Everest y vender su hazaña, os traslado su pregunta trasformada en mini-desafío.

¿Podríais vivir un solo día sin decir mentiras?. Empieza tu reto en los comentarios

Seguiremos informando.

ACTUALIZACION 9-Octubre:

He contactado con Cathel. Ha leído el apunte y está dispuesto a mejorarlo resolviendo nuestras dudas. La semana que viene tendremos una entrevista. Es el momento de sugerir nuevas cuestiones. ¡Gracias!

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¿Renunciarías a todo para comenzar de nuevo con tan sólo 18 euros?

Octubre 3, 2008

¿Abandonarías a tu familia, a tus mejores amigos, tu casa y tu fantástica televisión de plasma para construirte una nueva vida con lo puesto?. ¿Dejarías atrás tus viejas amistades, tu impresionante teléfono móvil y todo aquello que has logrado desde que naciste para comprobar si eres capaz de volver al mismo nivel de vida que abandonas?. Prescindirías de la codicia del consumismo imperante para demostrar si realmente mereces lo que tienes ahora?… Adam Shepard (Greensboro, North Carolina USA, 1982) decidió comprobar experimentalmente el ‘ahora’ tan denostado ‘Sueño Americano’ lanzando el siguiente desafío:

Voy a empezar casi literalmente de la nada, con un saco de dormir, una bolsa vacía de deportes, 25 dólares, y lo puesto. Cogeré el tren, y éste me conducirá a algún lugar seleccionado al azar en el sureste de Estados Unidos que no esté en mi estado natal de Carolina del Norte. Tengo 365 días para dejar de ser un ’sin-techo’ y convertirme en un miembro “regular” de la sociedad. Después de un año, para que mi proyecto pueda ser considerado exitoso, tengo que poseer un automóvil operable, vivir en un apartamento amueblado (solo o con un compañero de habitación), tener 2500 dólares en efectivo, y, lo más importante, estar en disposición de mejora con posibilidad de iniciar mi propio negocio […]

Adam puso, además, algunas normas básicas para el desafío: No podía mendigar ni pedir dinero ni créditos, no debería dormir en la calle y en general contravenir cualquier norma de convivencia cívica. No podía usar la agenda, ni sus contactos anteriores para solicitar ayuda. Y, sobre todo y la más polémica regla, no podía utilizar su formación académica y título universitario (Merrimack College, 2006) para encontrar empleo.

La experiencia de Adam y el posterior libro “Scratch Beginnings. 2008″ (Partiendo de cero) que acaba de editarse, han convulsionado la sección más ecléctica de la sociedad norteamericana. La trascendencia de su historia y el debate sugerido por los resultados de su interesante reto han inspirado y aleccionado a una nueva generación de jóvenes con poco rumbo y mucha rumba. Kurioso ha tenido la ocasión de entrevistar y compartir con Adam Shepard los flecos de esta apasionante historia.

24 de julio de 2006. Adam se dispone a abandonar su hogar con los bolsillos tan vacíos de dinero como llenos de ambición. Su madre está mucho más nerviosa que él mientras su hermano está deseando su marcha para hacerse con la habitación y la ropa que Adam dejará libre, al menos, los próximos 365 días. Sus amigos piensan, directamente, que Adam se volvió loco.

En su camino ferroviario a cualquier parte del este, Adam le da vueltas a los orígenes de su aventura. Todo nació en la escuela superior al leer el interesante libro de Barbara EhrenreichNickel and Dimed (2002)” (titulado en castellano “Por cuatro duros: Cómo (no) apañárselas en EE.UU.”) una feroz crítica al sistema laboral mediante una investigación sobre las condiciones laborales de las clases más desfavorecidas. Barbara también eligió el camino de la demostración empírica experimentando ella misma, las carencias, vejaciones y disposiciones de varios de los puestos de trabajo del americano de clase baja. Las conclusiones fueron desalentadoras. Tan desalentadoras y pesimistas que Adam eligió también el camino de la respuesta activa. Tenía que demostrar de alguna forma lo incierto de aquellos argumentos.

Destino aleatorio: Charleston (Carolina del Sur). La séptima ciudad más peligrosa de los estados Unidos. En su primera noche, tras deambular por los suburbios buscando respuestas, Adam es abordado por varios mendigos, casi recibe una soberana paliza por alguien que equivocadamente le acusó de estar pidiendo limosna. Era el comienzo de los 70 días más duros de la aventura.

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.- ¿Qué ha cambiado en tu forma de pensar cuando ahora ves un grupo de indigentes por la calle?

Ahora que he vivido esta experiencia, sigo teniendo algunos de los sentimientos que tiene un ‘hombre de la calle’, aunque ahora les veo con más compasión ya que sé que cada uno tiene, sin duda, una interesante historia que contar. No les doy limosna, sé que la mayoría de las veces ese dinero no se usa de forma digna, pero a menudo, directamente, les compro algo de comer.

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Los siguientes 2 meses los pasó en el refugio municipal aprendiendo y apreciando lo más básico en la supervivencia de los ’sin techo’. Entre sarna, alcohol, desidia y pereza subsistió su ambición e instinto por alcanzar los objetivos marcados. Para hacer creíble su historia a los compañeros que preguntaban por sus orígenes, Adam fabricó su propia leyenda. Su Madre, drogadicta, le había echado de casa y tras su infructuosa visita al padre alcoholizado y maltratador había dado con sus huesos en el albergue. Comenzó, con todo tipo de dificultades, trabajando a destajo por 4 dólares la hora  en los más variados y despojos laborales que le ofrecían en la agencia de empleo. Sacando la calculadora como nunca la había hecho para aprovechar hasta el último centavo.

.- ¿Llegaste a identificarte con tu nuevo ’status’ social o tenías siempre la sensación de estar inmerso en un experimento sociológico, una especie de ‘vacaciones trabajando’?.

Yo me adapté e integré a mi nueva vida mucho antes de lo que pensaba. Es interesante apreciar cómo empecé a utilizar la misma terminología y diálogos que mis compañeros, y empecé también a desarrollar algunos de sus mismos hábitos.

Más que eso, sin embargo, es la increíble similitud entre los chicos con los que convivía y trabajaba, y yo. Eran chicos parecidos a mí, sin una educación, o una visión, o tal vez sin el impulso para salir y cambiar sus vidas.

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A los 70 días a Adam le surge la oportunidad de habitar un vetusto y diminuto ático sobre el piso de uno de los clientes para el que trabajó de jardinero arrancando la mala hierba de su propiedad. La suerte, guiada por su obstinada actitud, estaba cambiando.

Fue entonces cuando trabajando de eventual en una empresa de mudanzas conoció a Derrick Hale, un compañero de fatigas y, desde entonces inseparable, que resultó ser la fuente de inspiración del proyecto de Adam. Junto al hermano de Derrik, llamado cariñosamente Bubble Gum, Adam pudo compartir obligaciones y alquilar juntos su primer piso. La convivencia no fue nada fácil. Mientras Adam era eminentemente práctico y luchaba por ahorrar lo suficiente para comprar la furgoneta con la que poder trabajar, BG gastaba su sueldo en cerveza, mujeres y lotería mientras dejaba de participar en los gastos comunes de la casa y mantenimiento del reciente adquirido vehículo. BG estaba paralizado por su comportamiento destructivo y esto enfurecía y reafirmaba los propósitos de Adam. Todo ello trajo la tensión a la casa hasta que Adam se ganó el respeto, por su actitud, de BG.

.- ¿Cómo fueron las amistades de tu experiencia?, ¿Qué fue de Derrick?, ¿Alcanzó su sueño Americano?

He conservado varias amistades del desafío, lo que hizo que todo valiese la pena. El libro es realmente secundario, lo importante fue la experiencia personal y la oportunidad de conocer a toda esa gente. No fue fácil para mí hacer las maletas y dejar atrás el proyecto cuando se completó, ya que había hecho grandes amigos. Hablo con Derrick y Omar regularmente, y a BG le va bastante bien. Estas amistades las guardo para el resto de mi vida, y estoy muy orgulloso de haberlos conocido.

Tomé una foto mientras yo estaba en Charleston, con Derrick y BG (la furgoneta y el apartamento). Elegí no gastar mi tiempo tirando fotos a fin de no dar la sensación de ser un periodista de mi propia vida. Derrick está viviendo ahora su sueño americano, definitivamente. Él tiene esposa y una hija, una hermosa casa, un buen trabajo, y, lo más importante, es un gran tipo. En este momento, estamos trabajando juntos los detalles para la financiación de su propia empresa de mudanzas.

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.- ¿Cuál fue el mayor momento de flaqueza durante el desafío?

Hubo algunos momentos difíciles, eso seguro. Caí enfermo, me rompí el dedo del pie, no sabría que decirte… Pero el desafío era tan grande que incluso todo el mundo (¡digo todo el mundo!) hubiera sido capaz de enfrentarse a cualquier adversidad y obligado a tomar una decisión para luchar contra ella. Si hubiera abandonado cuando me puse enfermo o resulté herido, habría derrotado los propósitos de la actitud que yo estaba tratando de representar.

Así que este viaje supuso siempre un gran reto, sin duda, pero enfrentándome a él todos los días era la forma de hacerlo mío y de nadie más.

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.- ¿Cómo cambia la visión de la realidad después de una experiencia como la tuya?

Ahora tengo mucho más aprecio por todo lo que poseo, por cada dólar que gasto. Incluso cuando estaba inmerso en el proyecto, me daba cuenta la cantidad de cosas que he tenido gratis durante toda mi vida. Y así, ahora más que nunca, reconozco lo afortunado que soy, y valoro mejor todas esas pequeñas banalidades.

A menudo miro hacia atrás con orgullo y una enorme sonrisa en mi cara. Esta fue, seguramente, la mayor experiencia de mi vida, y nunca voy a olvidar las lecciones que he aprendido y el nuevo reconocimiento que tengo.

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A los 10 meses de comenzar la aventura Adam Shepard había cumplido sobradamente sus objetivos. Disponía de un hogar lo suficientemente confortable para habitar, una furgoneta de 1000 dólares que se arrancaba con un destornillador, había conseguido ahorrar otros 5000 más y, sobre todo, tenía el futuro encaminado y orientado al éxito laboral y personal. Por el camino había dejado a amigos dispuestos a cumplir cualquier reto que se le pusiera entre manos y a personajes nacidos y criados en una cultura de dependencia, fracaso y abandono que encuentran mucho más difícil levantarse a sí mismos y ponerse en pié para salir de la pobreza.

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.- ¿Cuál es el legado que quieres dejar con tu experiencia, la enseñanza o lección a jóvenes como tú de diferentes culturas?

Sin duda existe un legado aquí, pero creo que es un legado que se vive todos los días, millones de veces por una amplia variedad de norteamericanos, y no necesitamos “Scratch Beginnings” (partir de cero) para saber que podemos alcanzarlo.

Sin embargo, una generación más joven está perdiendo los valores que han hecho a los EE.UU. una nación tan grande (a manos de la tecnología y los medios de comunicación y la necesidad de contar con una casa grande, bonita ropa, y un coche caro), y es por lo que creo que esta historia es tan relevante. Ofrece la oportunidad de recordar a las nuevas generaciones: ¡Oye, no es tan difícil! Es la mejor forma de decirles que son afortunados.

Creo que cada persona tiene la capacidad de crear su propia historia viviendo mi desafío. Por supuesto, es justo decir que uno aspira a alcanzar, como poco, lo mismo que dejó atrás. Pero eso no significa necesariamente que si vienes de una familia adinerada puedas conseguir lo mismo, y viceversa. Hay una estadística interesante en los Estados Unidos. El 85% de los millonarios son millonarios de primera generación. Es decir, crearon su abundancia por su propia iniciativa. Pienso que es una buena idea establecer una cultura de la responsabilidad personal, que cada persona reconozca que sus vidas están en sus propias manos. Si no, comenzaremos a ver a la gente confiar demasiado en terceros (el gobierno, por ejemplo) en lugar de actuar con sensatez y entusiasmo.

Lo que es realmente especial para mí, sin embargo, son los emails que me llegan desde todas partes del mundo diciendo: ¡Espera. Nosotros tenemos nuestro propio sueño aquí también! en las Filipinas, en China, en Australia o en Europa. El sueño americano es un ‘sueño global’, como yo lo veo, y dentro de un sistema que proporciona una amplia gama de libertades a sus ciudadanos, las posibilidades son infinitas si tienes actitud positiva.

Con 25 o 25.000 dólares, cada uno tiene la oportunidad de dar el siguiente paso en su vida, a construir su ‘Scratch Beginnings’. Algunos de nosotros elegimos abrazar y tomar responsabilidad sobre nuestro futuro, mientras que otros no lo hacen. Es emocionante pensar que mientras estamos en ello podemos compartir esa actitud con nuestro prójimo.

Me gustaría ‘oír’ la opinión de tus lectores, Kurioso. Incluso para cualquier duda que surja estoy dispuesto a colaborar en los comentarios.

Entrevista a Adam Shepard para “The Today Show” en la NBC. [ENG]

Fuentes, referencias y enlaces:

La historia la encontré (inédita en castellano) buscando la traducción al inglés del giro: “partiendo de cero”, entre algunas fuentes, me encontré con un fantástico libro, su web, otras entrevistas y una estupenda lección de vida que contar, archivada queda en mi baúl de retos y desafíos de hombres interesantes y trabajadores por un mundo mejor.

Quiero dar personalmente las Gracias a Adam, por la infinita paciencia que ha tenido con las preguntas de un servidor, por la copia de ejemplar de su libro que recomiendo encarecidamente y por la foto tan íntima y personal que ha querido compartir con nosotros. Un tío que ha removido las entrañas de holgazanes y ociosos para demostrar que el camino al éxito pasa, sobre todo, por el esfuerzo y la ambición personal en un contexto de igualdad de oportunidades. Y todo con 26 tacos recién cumplidos. ¡Joder que sana envidia!. Felicidades y Chapeau Adam!


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Si te ha gustado esta historia, seguro te interesan: “El desafío de los 100 objetos” y “Un año entre basura y gusanos”


El niño que ha robado la sed a medio millón de africanos.

Septiembre 25, 2008

Ryan Hreljac, Canadá (3/5/1991) tenía sólo 6 años cuando decidió poner en orden su pequeño mundo. Si él podía disponer de agua potable abriendo un pequeño grifo ¿Por qué al otro lado del planeta no podían hacer lo mismo?. Con esta lógica aplastante, modelo y ejemplo fagocitador de otros proyectos considerados adultos, nació de sus manos “Ryan’s Well” la empresa más fascinante que un niño de su edad haya emprendido jamás.  Fue tal el empeño que hoy, con tan sólo 17, preside una de las mayores ONG para la implantación de modelos de desarrollo en la crisis de agua. Desde entonces y hasta ahora ha dado servicio de agua potable a 577,640 personas.

Lo que convierte esta entrañable historia en un ejemplo para nuestro legado heroico es la precocidad, el empeño y la perseverancia de un niño de tan sólo 6 años por imponer sus ‘crudas’ convicciones. El magnetismo de sus acciones ha contagiado a miles de empresas y personas mayores que él, tal vez humilladas en la comparación objetiva. Todo ello ha permitido, a través de lo que Ryan describe como el “Ripple Effect” (efecto Onda); que el sueño de un niño por tener “Agua potable para todos” se convierta, poco a poco en realidad.

No se trata de la típica campaña publicitaria orquestada bajo manta de alguna sociedad  católica pro-vida. Es, simplemente,  el recuerdo adulto de la lección infante que nos enseño en su día  el mismísimo Saint-Exupéry a manos de su “Principito”

Smiles in Poverty (sonrisas en la pobreza). Fuente yeeeeee.com

La historia.

Un día del inolvidable invierno de 1998, en Kemptville (Ontario) localidad natal de Ryan, la profesora del Colegio St. Michael, Mrs Nancy Prest estaba dando una pequeña charla a su clase de primer grado sobre las condiciones y salubridad de los estudiantes de su misma edad que vivían en África. Preguntó a sus alumnos si sabían cual era la primera causa de muerte entre sus homónimos los africanos. Todos los niños convencidos de que era la escasez de alimentos se sorprendieron al saber que es la mala calidad del agua que beben lo que diezma las aulas de sus ‘antípodos‘.

Ryan Hreljac quedó muy extrañado por la falta de ‘agua limpia’ y preguntó a Nancy cuanto costaba un grifo en África. Mrs Prest, desconcertada, anticipó a Ryan una cifra que había leído en algún documento: 70 dólares por una bomba extractora. Ese mismo día al llegar a casa, Ryan, que todavía estaba aprendiendo a conocer el valor monetario de las cosas; pidió a su madre el dinero para comprar un grifo y enviarlo por correo.

Susan, la primera persona que padeció el ‘Ripple Effect’, ignoró entre la bula y el desconcierto las inquietudes de su hijo. Pero Ryan insistió durante toda la semana  sobre el dinero e incluso le propuso hacer las tareas domésticas durante todo un año para ganarse la posibilidad de decidir que hacer con un primer sueldo.

“No lo entiendes mamá”, dijo, con lágrimas llenando sus ojos. “Los niños están muriendo simplemente por no tener agua limpia!”

Su madre, aceptó el reto, a sabiendas de la escasez de constancia en un niño de su edad . Ryan aspiró, limpió las ventanas y con mucha determinación, trabajó pacientemente y ahorró cada moneda dentro de una lata vieja de galletas. Su madre, cómplice del juego que no del propósito,  le anticipaba las monedas ganadas en tarea. Sus dos hermanos se implicaron del proyecto pero pronto claudicaron ante tanta bendita tozudez . Ryan hizo todas las tareas que le permitían su corta estatura desde enero de 1998 hasta finales de abril.

Susan acompañó  entonces a su hijo a la oficina de la Watercan para entregar sus ahorros. La directora ejecutiva Nicole Bosley explicó al encorbatado niño que con 70 dólares solamente se puede adquirir una bomba de mano. Para perforar un pozo se necesitarían unos 2000. A lo que Ryan contestó:

¿Tendré que hacer más quehaceres entonces.?

Nicole Bosley, nuestra segunda cautiva del ‘Ripple Effect’, convenció a sus superiores y a la Agencia de Desarrollo Internacional de Canadá para pagar la factura del pozo a medias con Ryan. Lo que dejaba la cifra en 700 dólares de ‘trabajos forzados’ en el hogar de los Hreljac. Una familia de clase media-baja con recursos económicos limitados.

Inmediatamente la onda del ‘Ripple Effect’ se propagó por la comunidad y vecindad de Ryan quién no tardó en recolectar el dinero suficiente para la inversión de su primer pozo. La Watercan concedió entonces una entrevista a Ryan con Gizaw Shibru, el director para Uganda de todos sus programas de acción. Ambos eligieron la escuela de Angolo en Otwal como el destino del pozo, una localidad al norte del país azotada por el SIDA y la sequía donde 1 de cada 5 niños moría antes de cumplir la edad de Ryan.

Pero la ambición de Ryan no quedó a expensas de las voluntades adultas. Cuando se enteró que los pozos se perforaban a mano transformó su renovada obsesión en una nueva onda cautivadora en busca de los 25.000 dólares que costaba un taladro móvil. Su madre atrapada entre el orgullo y la devoción consiguió una entrevista a través de su amigo periodista Puddicombe Derek para el periódico ‘Ottawa Citizen‘ que desembocó en un documental para la TV y la llegada de cheques y donaciones desde todos los puntos del país.

Mientras, en su clase, la profesora Nancy inició un intercambio de cartas con los alumnos de la escuela de Uganda:

…Querido Ryan, me llamo Akana Jimmy. Tengo 8 años. Me gusta el fútbol. Nuestra casa está hecha de hierba. ¿Como son en los EEUU? Tu amigo, Akana Jimmy.

Ryan contestó con:

..Querido Jimmy, Debe ser fantástico tener una casa hecha de hierba. Tengo 8 años. ¿Bebes agua de mi pozo todos los días? ¿Cual es tu materia preferida en la escuela? Iré a Uganda cuando tenga 12 años. Mi casa está hecha de ladrillos[...] Escríbeme pronto. Tu amigo Ryan.

Llegada y recibimiento de Ryan en Otwal, Uganda.

Perforación automática  de pozo en la escuela de Angolo, Otwal, Uganda.

La carta adjuntaba una fotografía de Jimmy. Un estudiante con una historia también cautivadora que había logrado escapar de las garras del Ejército de Resistencia del Señor o LRA. Durante semanas Ryan adoptó como suya la imagen de su nuevo amigo. ¿Podría reunirme con él?. Se preguntaba. Susan y su marido pensaron que quizás, algún día, podría permitirse un viaje. Tal vez cuando Ryan cumpliera los 12. Pero Ryan no podría esperar tanto. Pronto,  el efecto rebote de la siguiente onda atrajo a un adinerado ejecutivo del barrio que donó a los Hreljac su tarjeta de puntos aéreos, recolectados en sus infinitos viajes, lo que permitió a Ryan viajar a conocer a su nueva alma gemela.

Documental “Ryan’s Well”. Primeros 10 minutos.

En el mes de julio de 2000 Ryan llegó a la ciudad de Otwal acompañado de sus padres. 5000 niños le esperaban coreando su nombre.

“¡Saben mi nombre!?. Dijo asombrado. “Todos los que viven a 100 kilómetros saben tu nombre, Ryan? dijo Gizaw Shibru.

Al final del pasillo humano le esperaba su amigo Jimmy. Éste agarró de la mano a Ryan y se  lo llevó a ’su’ pozo para que pudiera cortar la cinta.

Inauguraba entonces el primero de los 432 pozos que a través de 15 países (fundamentalmente en África) ha perforado con las inversiones de su Fundación.

El futuro.

Una bonita y entrañable historia cimentada en los sueños de un niño y consolidada en las inquietudes de un adolescente. Ryan no ha parado desde aquella mañana de enero de 1998. Su hazaña, que  reside en su obcecación constante por llevar un bien primario a todos los rincones del mundo, ha conducido a su fundación a la recaudación de varios millones de dólares.

La colección de premios y meritaje de Ryan es enorme. Re-invirtiendo con inteligencia  sus encuentros y famoseos en papel moneda. Además, Ryan ha participado en multitud de conferencias incluyendo el Foro Mundial sobre el Agua celebrado en Kyoto en marzo de 2003.

Vista la historia me gustaría comentarais lo que habéis sentido al conocerla. Si el consuelo por lo ejemplar de su precocidad o la humillante sensación de pérdida de sabiduría con la edad:

[...] Las personas grandes nunca comprenden nada por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones. “El principito”

Fuentes, enlaces y créditos:

La historia la encontré con un golpe de suerte revisando efemérides. Ryan cumple años el mismo día que un servidor, aunque unos añitos después. Ya os he hablado de su Fundación, donde podéis encontrar los datos más interesantes de sus proyectos, historias y las fotos que ilustran el apunte.  De aquí saqué los diálogos. La historia más detallada y novelada se cuenta en el libro “Ryan y Jimmy” .

Aquí un vídeo de una entrevista reciente de Ryan para la CNN. Para ver el documental completo de “Ryan’s Well” visitar este enlace , por lo que cuesta una coca-cola podéis ilustraros con los 52 minutos de un buen documental.

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Si quieres leer más historias como ésta tal vez te interese “El hombre que talló por amor 6000 escalones”



Fuga de Auschwitz: La aventura que salvó más de 120.000 vidas

Septiembre 18, 2008

Atrapada por la trascendencia del contexto, la siguiente historia ha sucumbido olvidada ante sucesos y crónicas de la época más comercialmente emotivas. Las insólita evasión de Auschwitz de Alfred Wetzler y Rudolf Vrba y sobre todo, el aporte de un informe y pruebas con las primeras evidencias de las atrocidades cometidas dentro del campo, evitaron que más de 120.000 judíos húngaros murieran posteriormente bajo los efectos del gas Zyklon B.

Los números 44070 (Rudolf Vrba) y 29162 (Alfred Wetzler)

Vrba y Wetzler procedían de la misma ciudad, Trnava en Eslovaquia. Esto significaba que dentro del campo podían confiarse hasta la vida.  Vrba (1924-2006) fue expulsado del colegio de su ciudad natal , a los 15 años, por ser judío; inmediatamente se puso a trabajar en una fábrica de Trnava mientras estudiaba en solitario en su casa. Su madre consideró extravagante su autoformación de  inglés pero decidió llevarlo al médico cuando descubrió uno libros para aprender ruso en su pupitre. Su mejor herramienta de aprendizaje era su impresionante memoria fotográfica que más tarde le sirvió para dibujar y situar  todas las dependencias del campo en el informe. El 30 de Junio de 1942 fue enviado a Auschwitz tras ser capturado intentando cruzar la frontera Húngaro-eslovaca. Empezó trabajado en la construcción de una sección del campo llamada “Buna” y luego fue asignado al departamento ‘Effekten’. Su trabajo era clasificar y ordenar las pertenencias de los recién llegados. Entre ellos Vrba encontraba muchas veces algo para llevarse a la boca lo que le convertía en un privilegiado físico en comparación al resto de prisioneros.

Alfred Wetzler (1918-1988) joven periodista eslovaco de origen judío, era más retraído. Trabajaba en la oficina administrativa del campo. Allí memorizaba las fechas de llegada, la procedencia y cantidad de los recién llegados.

Ambos planearon y burlaron el complejo sistema de seguridad de Auschwitz. Sólo tres personas más habían logrado escapar con vida antes.

Rutinas en el infierno

Un día cualquiera comenzaba antes del alba, a las 4 de la mañana cuando el fétido olor dulce de la constante cremación se mezclaba con la humedad y el rocío de la noche. Los silbatos de los oficiales interrumpían el escaso descanso. Tras rehacer el catre de paja de forma militar se procedía al primer recuento. Los que no eran capaces de levantarse eran enviados directamente a las cámaras de gas. Más tarde se organizaban los distintos comandos de trabajo. La jornada duraba 11 horas, con una pequeña pausa para la ingestión de sólo 900 calorías. Nunca regresaban el mismo número al campo, de ahí que los inventarios humanos dependieran sobremanera de la lista de decesos. El grupo de Vrba (200)  tenía de media unas 25 bajas al día.

Vrba tenía suerte pues uno de sus cometidos era de privilegiados y dentro del perímetro electrificado. Cuando se acercaba un transporte de gente ‘envasada’ el contacto con los nuevos prisioneros le permitía observar la selección más cruel de la historia de la humanidad. Los más fuertes y jóvenes (20%) eran destinados, tras tatuarles un número en pecho y brazo, a alguno de los 50 barracones; a los enfermos, ancianos, niños e impedidos se les entregaba una pastilla de jabón y una pequeña toalla para enviarlos,  engañados y sin movimientos de pánico, a las cámaras de gas[...].

Judíos aptos para la labor después de la desinfección. Auschwitz 1942

No aptos para la labor. Auschwitz 1942

Vrba servía ropa y mantas a los nuevos, y muchas veces identificaba las ropas que entregaba como ya vistas en compañeros desaparecidos.

“El andén era el símbolo de Auschwitz para millones de personas, pues a parte de ese lugar casi no vieron nada más, fuera de las cámaras de gas. En ese corto recorrido, (desde el andén a las cámaras de gas) ellos aún pensaban que les esperaba el nuevo asentamiento.
Trabajé en el andén 8 meses, presencié la llegada de 300 transportes y ayudé a descargar valijas y objetos personales de los que arribaron.
Allí, con mis propios ojos, ví el engaño más grande que el mundo conoció y allí comenzó un profundo cambio dentro de mí, que influyó en mi deseo de querer huir del campo de concentración.
Me mantuve firme en mi decisión de escaparme, pero en aquellos momentos no quise hacerlo solamente para obtener mi libertad. En ese momento quise prevenir a las personas de los que les esperaba si llegarían a Auschwitz, pues si yo hubiese sabido, si ellos se enteraran, se rebelarían y lucharían como lo hicieron los judíos del Gueto de Varsovia. Si sabrían la verdad se negarían a ir sumisos al matadero” Vrba. Pag 156. “Me escapé de Auschwitz”

Las balas eran demasiado costosas y evidentes para la maquinaria ‘extermicida‘ nazi. Como ‘empresarios de la muerte’ buscaron la rentabilidad en el proceso genocida mediante modelos más económicos. El gas Zyclon era un arma barata, fácil de producir, de efectos rápidos y enmascarada internacionalmente como remedio para el control de las plagas internas..

“…Para prensar esta muchedumbre en el estrecho espacio de la cámara, los oficiales a menudo  disparaban para inducir a los de dentro a comprimirse aún más. Cuando todo el mundo estaba en el interior, la pesada puerta se cerraba. A continuación se producía una breve pausa, presumiblemente para permitir que la temperatura ambiente y humedad corporal alcanzara un cierto nivel y así reaccionar con los cristales de Zyclon. Después, 55 hombres con máscaras de gas subían al techo, abrían las trampillas, y agitaban el preparado en polvo de las latas, antes de derramarlas por los conductos [...] En 3 minutos no quedaba un  prisionero vivo. Los cuerpos se amontonaban en capas; los más débiles y ancianos debajo y los jóvenes y fuertes por encima [...] “Protocolo de Auschwitz, Vrba y Wetzler. 1945

Una mujer yace a la entrada de uno de los barracones. Auschwitz 1945

.

La fuga.

En el verano de 1943, Vrba mejora su posición de recolección de información cuando fue nombrado registrador en el campo de cuarentena para hombres.  A principios de 1944 sospechó que se estaban iniciando los preparativos para una nueva línea de ferrocarril entrante y así incrementar la productividad del diablo. Un nueva entrada prevista para el transporte del “salami húngaro“.. (Judíos según la jerga de las SS). Vrba tuvo entonces un imperativo de la razón. Ya no era una cuestión de informar sobre un delito, sino de prevenir otro mayor.

Vrba  decidió huir cuando le quedó claro que la resistencia en el campo no estaba en condiciones de rebelarse, y que como máximo podían luchar por su propia supervivencia. Quería huir porque no podía imaginarse que la existencia del campo como tal, fuera conocida por los aliados. Vrba estaba convencido que Auschwitz solamente era posible “porque las victimas que llegaban no sabían lo que ocurría allí”.

Comenzó un estudio científico para evaluar todos y cada uno de los intentos de fuga fallidos, y así analizar sus defectos y corregirlos. No podía fallar, los presos detenidos tras un intento eran ahorcados en público al atardecer para el escarnio de posibles imitadores.

Se acercó entonces a Wetzler, al que admiraba por su independencia y saber estar. Entre ambos idearon la manera de burlar la inteligencia alemana. El truco consistía en sobrevivir durante los tres días que duraba, según protocolo, la búsqueda de los evadidos. Para ello idearon un escondite dentro de un montón de tablones de madera destinados paradójicamente a la construcción de los nuevos barracones para los Judíos Húngaros que estaban por venir. Se encontraba justo a la entrada del campo y al otro lado de la alambrada, desde allí se podía leer el famoso letrero de la puerta: “Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres)

El viernes 7 de abril de 1944, (la víspera de la Pascua), Vrba y Wetzler aprovecharon la densa niebla a la entrada del campo para introducirse, mientras trabajaban como peones,  en la pila hueca de tablones que previamente habían rociado con gasolina y tabaco mascado para confundir el olfato de los perros. Se quedaron allí durante tres noches, inmóviles, sin comida ni bebida y con la certeza de la presencia constante de soldados y oficiales alemanes que utilizaron el montículo como torreta en las operaciones de búsqueda y vigilancia.

Su ‘equipaje de mano’ consistía exclusivamente en un reloj robado, un pequeño plano de la zona que Vrba había encontrado en un atlas infantil de alguna maleta procesada y la etiqueta de uno de los botes de gas Zyklon B, ésta última pieza fundamental del informe que posteriormente redactarían.

Latas vacías de cristales de Zyklon B. Museo de Auschwitz

Después de tres días la SS abandonó la búsqueda y reportó la huida de ambos en un telegrama dirigido al mismísimo Himmler. Esto demuestra cuanto debían temer los alemanes a los relatos de testigos oculares de los campos de concentración.

Rapados al cero, vestidos con el pijama a rayas y con el sello perenne de Auschwitz en los brazos iniciaron la larga huida deseando no cruzarse con nadie en su camino de libertad. Desorientados, la suerte fue el único aliado durante las largas jornadas de marcha. Consiguieron esquivar a la única Kripo que los interceptó, escondiéndose en una zanja de barro y lodos, a la vera del río sol durante una jornada entera. Al 6 día, exhaustos decidieron arriesgar pidiendo ayuda a un granjero, escogiendo una casa al azar de un pueblecito llamado Milowka. El avituallamiento y los conocimientos del afortunado cómplice permitieron a Vrba y Wetzler proseguir su ruta por el camino adecuado.

El 21 de Abril, después once días de caminar y esconderse, Vrba y Wetzler regresaron a su nativo país, Eslovaquia, cuya deportación había tenido lugar en 1942, cruzando la frontera a pié y alcanzando la ciudad de Zilina, a 160 Km al sur de Auschwitz. Inmediatamente se pusieron en contacto con el Consejo Judío de la ciudad.

El informe o “Protocolo de Auschwitz”.

Durante 3 días estuvieron declarando ante el consejo, separados en habitaciones distintas para contrastar testimonios. Dibujaron los planos de las instalaciones, redactaron cifras de los asesinados y solemnes descripciones de las actividades dentro de Auschwitz. El Consejo Judío quería obtener un material contundente e irrefutable para probarle al mundo el increíble crimen. Las descripciones eran muy completas para hacerlas verosímiles. Fueron confeccionados y enviados tres ejemplares de 32 páginas del informe Vrba-Wetzler llamado a partir de entonces “Protocolo de Auschwitz”. El primero tenía que llegar a Palestina. Fue enviado a Estambul a dónde nunca llegó, probablemente el correo fuera un espía nazi. El segundo ejemplar estaba dirigido a un rabino que tenía contactos en Suiza y llegó vía Suiza a Londres. El gobierno británico pasó  posteriormente el informe a Washington. El tercer ejemplar fue dirigido al nuncio papal y llegó a Roma aproximadamente cinco meses después. Cuando Vrba y Wetzler huyeron en abril, era inminente el envío y asesinato de cerca de un millón de judíos húngaros. El informe desencadenó , no sin dificultades y trabas burocráticas, los bombardeos a los enclaves alemanes que estaban preparando el envío por ferrocarril. En junio de 1944 el gobierno de Horthy cesó de entregar judíos húngaros a los alemanes. Horthy deseaba hacer un trato con occidente donde ahora existían conocimientos exactos de Auschwitz y se exigía el final del exterminio masivo a través de canales diplomáticos. Por lo tanto el informe de Vrba y Wetzler contribuyó a salvar a los más de 100.000 judíos húngaros que quedaban por deportar.

Aquí podéis ver un resumen de la copia del “Protocolo Auschwitz ” enviado al departamento de justicia de los Estados Unidos.

Boceto de Vrba describiendo el campo Auschwitz y Birkenau y sus alrededores

Manuscrito de Vrba sobre el crematorio de Auschwitz II

Las primeras sonrisas en Auschwitz.

En la tarde del 27 de enero, los soldados del Ejército Rojo entraron a Auschwitz. En Birkenau encontraron los cadáveres de 600 prisioneros que fueron asesinados por los nazis unas cuantas horas antes de la liberación del campo. Sin embargo, 7,650 prisioneros enfermos y exhaustos fueron liberados: 1.200 en Auschwitz I, 5.800 en Auschwtiz II-Birkenau, y 650 en Auschwitz Buna-Monowitz.

El archivo gráfico del Holocausto es impresionante. Prueba irrefutable para los cabezones revisionistas, negacionistas y borrachos de polémica vana. No he querido bombardear la entrada con las imágenes más mórbidas de Auschwitz, podéis hacerlo vosotros buscando entre más de 85.000 fotos aquí. Sin embargo si quiero compartir las únicas imágenes de alegría en el campo en 5 años de exterminio. Rostros acartonados que olvidaron sonreír, desbocados ahora por el regocijo de su liberación. El final feliz de esta increíble historia. ¡Quién estuviera ese día allí!

Después de la guerra, Rudolf Vrba estudió química en Praga. Se ganó el doctorado antes de 1951. Como investigador, su especialidad fue la  química del cerebro. También trabajó en la diabetes y el cáncer. Para entonces ya vivía en Israel antes de inmigrar a Canadá en los años 70, donde trabajó como profesor de  farmacología en la universidad de Columbia. Murió en Marzo de 2006 con un obituario especial en “The New York Times”.

Wetzler, sin embargo, falleció sin obituario ni honores en Eslovaquia en 1988. Amargado por ser la parte olvidada de una historia vivida y padecida al 50%.

Fuentes, enlaces y créditos:

La historia, desconocida por muchos la encontré aqui. Rudolf Vrba escribió un libro contando los pormenores de su hazaña, más interesante y popular que el de Wetzler. Las fotos son del archivo del Museo Norteamericano del Holocausto. Algún documento de apoyo aquí y aquí. Como siempre la wikipedia de cabecera.

Si has llegado hasta aquí te compenso con un fantástico regalo. Un documental de excelente calidad sobre las desventuras de la pareja judía. Producido por más de 10 cadenas de televisión internacionales, cuenta durante  más de una hora (tres partes), a buena resolución y en un inglés sencillo la recreación de la fuga y posterior  redacción del informe, salpicado con declaraciones de testigos e importantes historiadores del Holocausto. Imperdible.

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La novia cadáver

Septiembre 11, 2008

Esta es la crónica de un amor que empieza donde acaban los demás. Una historia de amor imposible entre un cadáver y su raptor. Un cuento mórbido con la sutileza de un matrimonio imposible. Carl von Cosel amó, mimó y cohabitó en su lecho con el cuerpo sin vida de Maria Elena Milagro de Hoyos durante 7 años. Marioneta de sentimientos, alucinaciones y pasiones, Elena fue consorte post mortem de un hombre enigmático y obsesivo que, gracias a la empatía generada por su historia fue exonerado por la ley e indultado por su comunidad.

Carl von Cosel y el cadáver momificado de Elena Hoyos

La amór-bida historia siempre fue contada en internet desde el lado oscuro, sin concesión alguna al romanticismo.  Es interesante contrastar los hechos salpicando la narración con las voces y perspectivas de Von Cosel, extraídos de su autobiografía The Secret of Elena’s Tomb” (1947) y de las entrevistas y declaraciones tomadas en su juicio.

Romeo sin Julieta.

En 1927, con 50 años, Carl von Cosel abandona a su familia en su Dresden natal (Alemania) y emigra ha